Curar la tierra

El agua, la tierra, el aire – los bienes de la Tierra que tenemos en común – son la bendición que compartimos.

La tierra, el agua, el aire – nuestros bienes de la Tierra que tenemos en común – son el sistema que sustenta nuestra vida.

Nuestra vida sacramental nos llama a participar en reunir todas las cosas de nuevo en Cristo.                       

Nuestro Bautismo nos llama a sanar el agua que bebemos.

La Eucaristía nos llama a sanar la tierra que nos alimenta.

Nuestra Confirmación nos llama a sanar el aire que respiramos.

Los bienes de la Tierra que tenemos en común

 

El aire que todos respiramos. El agua que todos bebemos. La tierra que a todos nos alimenta. Los bienes de la Tierra que tenemos en común son la bendición que compartimos. Los bienes de la Tierra que tenemos en común son nuestro sistema de apoyo a la vida. Los bienes de la Tierra que tenemos en común pertenecen a todos, a todo no solamente a unos pocos. Nadie tiene el derecho a contaminarlos. Nadie tiene el derecho a saquearlos para su propio provecho. No podemos quedarnos en silencio mientras que otros perjudican nuestra Tierra. Más nos damos cuenta de la abundancia y de la belleza más nos comprometemos a conservarlas y a usarlas sabiamente.

Bendiciendo nuestra tierra herida

 

OH  Dios, misericordioso y amoroso. Creador de todas las cosas, Mira amablemente a este paisaje. En tiempos pasados he dado Alabanza y gloria, por su vegetación abundante y belleza única.Véalo hoy  la devastación que la avaricia humana y la falta de consideraciones humanas quehan  causado.

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Sanar los sanadores

En todas partes a nuestro alrededor afrontamos nuestros actos ilícitos individuales y colectivos.  O hemos cometido daños ecológicos o, a través de nuestro silencio, hemos permitido que otros lo hiciesen.
 Podemos reconocer nuestra pecaminosidad, Implorar el perdón de Dios. Podemos resurgir a una nueva vida. Podemos dar nuestros primeros pasos vacilantes para mejorar nuestras prácticas y hábitos de derroche consumista y para hacernos sensibles a las necesidades de los demás.

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Sanar el agua que bebemos

 

Disponer de agua potable de buena calidad Se está convirtiendo en un problema creciente para muchas personas. Los menguantes recursos de agua potable de la Tierra están cada vez más contaminados.  El agua de nuestro Bautismo nos invita a ayudar a sanar el agua que bebemos.  Somos llamados a poner punto final a la agresión contra las especies amenazadas y nuestro prójimo. 

 

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Curar el aire que respiramos

 

Todos los habitantes de este planeta tienen el derecho de respirar aire fresco.  La atmósfera es frágil y limitada Y estamos cambiando su composición.  Y los tubos de escape alertan los gases invernaderos que cambian el clima de la Tierra.  El cambio del clima significa problemas para todo, especialmente para los pobres del mundo.  En la Confirmación nosotros recibimos el Espíritu Santo "el Aliento de Dios".  Mientras inhalamos aceptamos el Espíritu.  Mientras exhalamos salimos a otros, siendo testigo del Espíritu en nuestro aliento. Por medio de nosotros el Espíritu Santo respira en nuestro mundo con Amor.

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Sanar la Tierra que nos alimenta

Cuando comemos la tierra se convierte en parte de nosotros. La tierra es frágil y vulnerable.  Debemos volvernos sensibles a la tierra que sufre y a los pobres sin tierra.
  Debemos tocar la tierra con reverencia y con respeto.  La Santa Eucaristía crece de la tierra, sobre la Tierra.  El trigo cultivado en la tierra, las uvas cultivadas en la tierra: “trabajo de manos humanas." Necesitamos el Pan de Vida.  Necesitamos a Cristo mismo, para ayudar a sanar nuestra tierra. 

 

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Bendecir la Nueva Creación

 

Cuando nos servimos de nuestras manos, de nuestra cabeza y corazón, 
sanamos el agua, el aire y la tierra, somos co-creadores con Dios trabajando en nuestro mundo. Somos consagrados para transformar nuestra Tierra herida… en una Tierra nueva.  Al cuidar con respeto nuestra Tierra-jardín nos unimos a este proceso creativo, continuo.  Hemos sido consagrados para hacer la obra de Dios. En la obra de la Nueva Creación, los sanadores de la Tierra son cooperadores con Cristo.

 

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