Según el espíritu de Francisco, Clara e Isabel Hayes, promovemos círculos de comunión cada vez más abiertos al:

  

Identificarnos con las víctimas, los pobres y los marginados buscando una paz construida sobre la justicia.


 Respetar la creación, reconociendo el derecho de todas las criaturas de Dios a gozar de sus bendiciones.

 

Afrontar la necesidad en nosotras de arrepentimiento, perdón y curación

promoviendo, al mismo tiempo un mensaje de reconciliación.