Llamadas cada día a difundir el amor de Dios

Un alegre camino de valentía, encuentro y nuevos comienzos en Tenafly
En la tranquila belleza de Tenafly, se desarrolló algo profundamente esperanzador durante el Capítulo de los Estados Unidos del Instituto de las Misioneras Franciscanas de la Inmaculada Concepción. Arraigadas en corazones contemplativos y unidas por una misma llamada, las hermanas se reunieron con un solo espíritu: seguir adelante juntas, con valentía, alegría y paz.
El Capítulo comenzó con una hermosa celebración eucarística seguida de una cena, reuniendo a unas cuarenta hermanas, miembros del personal de Tenafly y al nuevo equipo de Liderazgo Laico. La liturgia fue cuidadosamente preparada por las Hermanas Lucy Flaherty y Carla Thomas, creando un ambiente de oración que invitaba a la reflexión, la gratitud y la unidad. La celebración estuvo enriquecida por el acompañamiento musical del Hermano Bob Frazzetta, OFM, cuya presencia y música aportaron calidez y espíritu al encuentro. La velada continuó entre conversaciones alegres, risas y esa serena felicidad que surge cuando las personas se reúnen compartiendo un mismo sentido de misión y pertenencia. Estos momentos recordaron a todas que la comunidad no se construye solamente a través del trabajo y las decisiones, sino también mediante la presencia, la escucha, la oración y las comidas compartidas alrededor de una misma mesa.
La mañana siguiente comenzó con un mensaje alentador de la Hermana Pauline Robinson. Sus palabras transmitieron esperanza y confianza, invitando suavemente a las hermanas a mirar hacia el futuro con fe y apertura. Reconoció las realidades e incertidumbres del momento presente, al tiempo que animó a todas a confiar en que Dios continúa guiando a la comunidad con amor y propósito.
El informe financiero presentado por Kelly Murphy y Brian Kovalski se desarrolló en un espíritu de transparencia y colaboración. Su presentación fue clara, sencilla e informativa, permitiendo a las hermanas no solo recibir información, sino también participar mediante preguntas y diálogo sobre el futuro. El ambiente reflejó confianza, respeto y el deseo de avanzar juntas con sabiduría y responsabilidad.

El segundo día comenzó con energías renovadas mientras todas las participantes se reunían nuevamente para continuar el camino juntas. El equipo de liderazgo del Círculo, integrado por las Hermanas Jeanette Gaudet, Julie Franchi y Donna Driscoll, compartió luego sus informes con autenticidad y transparencia. Su mensaje reconoció claramente que estos han sido tiempos desafiantes. Sin embargo, lo que más destacó fue la valentía y la dedicación con las que estas tres líderes asumieron sus responsabilidades hasta el final. Su servicio reflejó no desánimo, sino un profundo compromiso y amor por la comunidad. Incluso en medio de las dificultades, permanecieron fieles, alegres y dedicadas a la misión que les fue confiada.
Después de los informes de liderazgo, la Hermana Marie Puleo ofreció una actualización sobre las escuelas, compartiendo importantes avances con esperanza y compromiso hacia el futuro. Su presentación recordó a todas que el carisma sigue tocando vidas de manera significativa.
La reunión no podía concluir sin un momento especial de gratitud y reconocimiento a la Hermana Jeremiah O’Sullivan por su humilde servicio como tesorera de la provincia. Su dedicación fiel, ofrecida silenciosa y generosamente a lo largo de los años, fue profundamente apreciada por todas las presentes.
A lo largo del Capítulo fue creciendo la conciencia de que los desafíos pueden convertirse en puertas abiertas hacia algo nuevo. En los momentos de incertidumbre surgieron nuevas perspectivas. Comenzaron a tomar forma visiones renovadas. Existía la sensación de que incluso las transiciones difíciles pueden crear espacio para el crecimiento, la renovación y la gracia inesperada. El espíritu del encuentro evocaba la sabiduría de Elizabeth Hayes: «Sigan adelante y no duden». Estas palabras parecían acompañar a las hermanas mientras reflexionaban sobre el presente y avanzaban en oración hacia el futuro.
El Capítulo concluyó con una conmovedora ceremonia de envío que marcó la transición del liderazgo religioso al liderazgo laico. Fue un momento sagrado y profundamente emotivo que simbolizó el paso de la responsabilidad desde el cuidado de las hermanas hacia las manos y los corazones de los líderes laicos, quienes ahora continúan el camino con respeto y dedicación. No fue visto como un final, sino como la continuación de la misma misión expresada de una manera nueva.
Las últimas palabras del encuentro fueron pronunciadas por Kelly, la nueva líder, cuya reflexión sincera captó el espíritu de todo el Capítulo:
«Estamos hoy ante ustedes sintiéndonos bendecidos, privilegiados, honrados y profundamente humildes al mismo tiempo. Al asumir nuestros nuevos roles, lo hacemos con gran respeto y cuidado, plenamente conscientes de que esto representa su comunidad de vida y la obra de toda una vida. No tomamos esta responsabilidad a la ligera.
Estamos aquí para continuar el camino hacia el futuro y, en el verdadero espíritu franciscano, avanzar paso a paso. Escuchar, abrir nuestros corazones, dejar entrar el mensaje para luego compartirlo. Permanecer abiertos y dispuestos a adaptarnos a medida que las circunstancias cambian.
¿Lo haremos perfectamente desde el principio? Esperamos que sí. Pero entendemos que algunas cosas quizá deban cambiar. Tal vez necesitemos añadir o quitar elementos. Nuestro principal objetivo es que cada hermana viva plenamente apoyada en su realidad espiritual local.
Durante estos días hemos sentido profundamente la abundancia de amor, confianza y apoyo que nos han brindado. Cada saludo por la mañana, cada encuentro en los pasillos, cada comida, e incluso los muchos postres, han sido expresiones de un amor que supera las palabras.
Estamos agradecidos. Y mientras avanzamos fortaleciendo a las personas y la misión, sabemos que no caminamos solos. Sabemos que contamos con todas ustedes. Tenemos su apoyo, su confianza y su ánimo para llevar adelante este momento tan importante.
Desde hace algún tiempo ya estamos viviendo esta nueva estructura tras bastidores, trabajando juntos mientras el liderazgo pasaba de un equipo a otro. ¿Y saben qué? Solo tengo una cosa que decir: estamos preparados.»
Y así, con corazones contemplativos y una esperanza renovada, la comunidad continúa avanzando unida, llamada cada día a difundir el amor de Dios con valentía, alegría y paz.

Para ver más fotografías y momentos destacados del Capítulo, visite nuestro sitio web haciendo clic en el siguiente enlace:
