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En la mañana del martes 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, se realizó en la Sala Stampa del Vaticano una conferencia de prensa sobre el estreno de La Carta, la película cuenta la historia de los viajes de diversos líderes de primera línea a Roma para discutir la encíclica Laudato Si’ con el Papa Francisco.

Estuvieron presentes el cardenal Michael Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; el Dr. Hoesung Lee, Presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático; el cacique Odair «Dadá» Borari, protagonista de la película y Jefe General del Territorio Indígena Maró, en Pará, Brasil; la Dra. Lorna Gold, Presidenta de la Junta Directiva del Movimiento Laudato Si’; y Nicolas Brown, escritor y director de La Carta, presentados por Matteo Bruni, Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. 

El Card. Michael Czerny dijo: «El gran tesoro de la sabiduría de Laudato Si’ tiene que ser mucho más profundamente conocido y efectivamente puesto en práctica”, haciendo referencia a que, luego de siete años del lanzamiento de la encíclica, su mensaje aún no es conocido y la crisis medioambiental de nuestra casa común ha empeorado drásticamente.

El cardenal explicó el significado del título de la película: «Nuestro Dicasterio envió una carta a los protagonistas de la película invitándoles a reunirse con el Santo Padre para dialogar con él. Así pues, la película ‘La carta’ pone de relieve el concepto clave del diálogo”. Pero añadió: “Para que este diálogo sea auténtico, todas las voces deben ser escuchadas”.

“Esta hermosa película -una historia desgarradora y a la vez esperanzadora- es un grito de guerra para la gente de todo el mundo: ¡despierten, pónganse serios, actúen juntos, actúen ahora!”, concluyó Czerny. 

El Presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, Dr. Hoesung Lee, comenzó diciendo: «Hoy es un día especial para aliar la ciencia con la fe”, porque, además de celebrar el estreno de La Carta, “la Santa Sede se unió oficialmente al Acuerdo de París sobre el cambio climático, que entra en vigor hoy”. 

“La humanidad está en una encrucijada”, indicó. “Tanto la comunidad científica como la religiosa lo tienen claro: el planeta está en crisis y sus sistemas de apoyo a la vida están en peligro. Lo que está en juego nunca ha sido tan importante. Que el mundo reciba esta «Carta» con el corazón y la mente abiertos”.

Por su parte, el director de La CartaNicolas Brown, agradeció a sus colegas y a todos los que participaron de la película, en particular a las cuatro voces que participaron en la película: “Estas voces están en las líneas del frente, y son las más experimentadas para contarnos la realidad de lo que está sucediendo en relación a la crisis climática”, desde una perspectiva diferente que la comunidad científica.

A continuación, habló uno de los protagonistas de la película, el cacique Odair «Dadá» Borari. “Estoy aquí una vez más para hablar en nombre del bosque y la población indigena. Nosotros no queremos ver el bosque amazónico acabado, porque la vida está en él”. El cacique afirmó sufrir en su propia piel las consecuencias por defender al Amazonas y pidió que los presidentes escuchen este mensaje: “El bosque está pidiendo socorro, y para mantenerla siempre viva no depende solo de los indígenas sino de todos, principalmente de los gobernantes. Vamos a unirnos para protegerla”. 

Al ser interrogado por su expectativa sobre las elecciones en Brasil, indicó: “Esperamos que el nuevo presidente piense en la Amazonia y en nuevas políticas para el desarrollo de Brasil”.

cq5dam.thumbnail.cropped.1500.844En voz del Movimiento Laudato Si’ y también participante en la película, la Dra. Lorna Gold, explicó que “la esencia de esta película es llevar este maravilloso libro a nuevas audiencias”, respondiendo a la intención del Papa Francisco al escribir Laudato Si’. “Pero sabemos que no todas las personas lo han leído, entonces ¿cómo llegar a ellos? Así llegó a nosotros la idea de hacer una película documental”.

“Cuando le pedimos a Nicolas que nos ayude a hacer una película sobre Laudato Si’, él nos dijo: “Pero… no hay trama”. Por eso, Gold destacó el trabajó de Off the Fence para contar esta historia: “El único modo de contar la historia de Laudato Si’ es meternos dentro de ella. Esta es una película sobre el diálogo entre varias voces y cómo actuar juntos por la casa común”.  

“No es una coincidencia que esta película se lance en la fiesta de San Francisco de Asís. La película los llama a todos a cambiar nuestro corazón y este es el principal mensaje: necesitamos desarrollar la capacidad de cuidarnos entre nosotros”.

“¿Cómo superar la ‘resistencia’ en nuestras comunidades para llevar el correcto mensaje de Laudato Si’?”, preguntó un periodista al panel. “El Movimiento Laudato Si’ tiene como aliadas a más de 900 organizaciones que nos ayudan a llevar el mensaje”, dijo Lorna Gold. Y el Card. Czerny añadió: “La clave es la conversión del corazón, y tengo mucha esperanza en ello”. 

MIRA: La película completa hoy en YouTube Originals

Sobre La Carta: La película está producida por los productores ganadores del Oscar, Off the Fence (My Octopus Teacher) y explora temas como los derechos de los indígenas, la migración climática y el liderazgo de los jóvenes en el contexto de la acción sobre el clima y la naturaleza. Lo que más destaca al filme es el diálogo exclusivo que tienen los protagonistas con el Papa Francisco. 


Source: https://laudatosimovement.org/ 

Del 22 al 24 de septiembre, estudiosos de la economía, emprendedores y agentes de cambio de más de 100 países del mundo se reunieron en Asís para el evento La economía de Francisco.

El evento del 20 de septiembre representó el primer encuentro presencial de jóvenes convocados por el Papa Francisco para dar un alma a la economía. En el encuentro participaron jóvenes que han estado trabajando activamente en estos últimos meses, junto con nuevos jóvenes, que tienen el deseo de contribuir a una nueva temporada de pensamiento y práctica económica.

El Papa Francisco llama a los jóvenes de la Economía Franciscana a trabajar por la sostenibilidad social, relacional y espiritual, y a reconocer el grito de los pobres y el grito del planeta.

 

ADDRESS OF HIS HOLYNESS POPE FRANCIS

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Queridos y queridas jóvenes, ¡buenos días! Os saludo a todos vosotros que habéis venido, que habéis tenido la posibilidad de estar aquí, pero también quisiera saludar a todos aquellos que no han podido llegar aquí, que se han quedado en casa: ¡un recuerdo a todos! Estamos unidos, todos: ellos desde su lugar, nosotros aquí.

Llevo más de tres años esperando este momento, desde que, el 1 de mayo de 2019, os escribí la carta que os ha llamado y después os ha traído aquí a Asís. Para muchos de vosotros —acabamos de escucharlo— el encuentro con la Economía de Francisco ha despertado algo que ya teníais dentro. Ya estabais ocupados creando una nueva economía; esa carta os unió, os dio un horizonte más amplio, os hizo sentir parte de una comunidad mundial de jóvenes que tenían vuestra misma vocación. Y cuando un joven ve en otro joven su misma llamada, y después esta experiencia se repite con cientos, miles de otros jóvenes, entonces se convierten en grandes cosas posibles, incluso tratar de cambiar un sistema enorme, un sistema complejo como la economía mundial. Es más, hoy hablar de economía casi parece algo viejo: hoy se habla de finanza, y la finanza es algo aguado, una cosa gaseosa, no se puede coger. Una vez, una buena economista a nivel mundial me dijo que ella hizo una experiencia de encuentro entre economía, humanismo y religión. Y ese encuentro fue bien. Quiso hacer lo mismo con la finanza y no lo logró. Estad atentos a esta característica gaseosa de las finanzas: vosotros tenéis que retomar la actividad económica desde las raíces, desde las raíces humanas, tal como fueron hechas. Vosotros jóvenes, con la ayuda de Dios, lo sabéis hacer, lo podéis hacer; los jóvenes han hecho muchas cosas otras veces a lo largo de la historia.

Estáis viviendo vuestra juventud en una época que no es fácil: la crisis ambiental, después la pandemia y ahora la guerra en Ucrania y las otras guerras que siguen desde hace años en varios países, están marcando nuestra vida. Nuestra generación os ha dejado en herencia muchas riquezas, pero no hemos sabido custodiar el planeta y no estamos custodiando la paz. Cuando vosotros escucháis que los pescadores de San Benedetto del Tronto en un año han sacado del mar 12 toneladas de basura y plásticos y cosas así, veis como no sabemos custodiar el ambiente. Y como consecuencia no custodiamos tampoco la paz. Vosotros estáis llamados a convertirnos en artesanos y constructores de la casa común, una casa común que “está yendo a la ruina”. Digámoslo: es así. Una nueva economía, inspirada en Francisco de Asís, hoy puede y debe ser una economía amiga de la tierra, una economía de paz. Se trata de transformar una economía que mata (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 53) en una economía de la vida, en todas sus dimensiones. Llegar a ese “buen vivir”, que no es la dolce vita  o pasarlo bien, no. El buen vivir es esa mística que los pueblos aborígenes nos enseñan a tener en relación con la tierra.

Aprecio vuestra elección de modelar este encuentro de Asís sobre la profecía. Me ha gustado lo que habéis dicho sobre las profecías. La vida de Francisco de Asís, después de su conversión, fue una profecía, que sigue también en nuestro tiempo. En la Biblia la profecía tiene mucho que ver con los jóvenes. Samuel cuando fue llamado era un niño, Jeremías y Ezequiel eran jóvenes; Daniel era un muchacho cuando profetizó la inocencia de Susana y la salvó de la muerte (cf. Dn  13,45-50); y el profeta Joel anuncia al pueblo que Dios derramará su Espíritu y «vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán» (3,1). Según las Escrituras, los jóvenes son portadores de un espíritu de ciencia y de inteligencia. Fue el joven David quien humilló la arrogancia del gigante Goliat (cf. 1 Sam  17,49-51).  En efecto, cuando a la comunidad civil y a las empresas les faltan las capacidades de los jóvenes es toda la sociedad la que marchita, se apaga la vida de todos. Falta creatividad, falta optimismo, falta entusiasmo, falta la valentía para arriesgar. Una sociedad y una economía sin jóvenes son tristes, pesimistas, cínicas. Si vosotros queréis ver esto, id a esas universidades ultra-especializadas en economía liberal, y mirad la cara de los jóvenes y de las jóvenes que estudian allí. Pero gracias a Dios vosotros estáis: no solo estaréis mañana, estáis hoy; vosotros no sois solamente el “no todavía”, sois también el “ya”, sois el presente.

Una economía que se deja inspirar por la dimensión profética se expresa hoy en una visión nueva del medioambiente y de la tierra. Tenemos que ir hacia esta armonía con el medioambiente, con la tierra. Son muchas las personas, las empresas y las instituciones que están trabajando en una conversión ecológica. Es necesario ir adelante por este camino, y hacer más. Este “más” vosotros lo estáis haciendo y lo estáis pidiendo a todos. No basta con hacer el maquillaje, es necesario cuestionar el modelo de desarrollo. La situación es tal que no podemos solamente esperar la próxima cumbre internacional, que puede no servir: la tierra se quema hoy, y es hoy que debemos cambiar, a todos los niveles. En este último año vosotros habéis trabajado sobre la economía de las plantas, un tema innovador. Habéis visto que el paradigma vegetal contiene un enfoque diferente de la tierra y el medioambiente. Las plantas saben cooperar con todo el ambiente circunstante, y también cuando compiten, en realidad están cooperando por el bien del ecosistema. Aprendamos de la mansedumbre de las plantas: su humildad y su silencio pueden ofrecernos un estilo diferente que necesitamos urgentemente. Porque, si hablamos de transición ecológica, pero permanecemos dentro del paradigma económico del siglo XX, que ha saqueado los recursos naturales y la tierra, las maniobras que adoptaremos seguirán siendo insuficientes o enfermas en las raíces. La Biblia está llena de árboles y de plantas, desde el árbol de la vida hasta el grano de mostaza. Y san Francisco nos ayuda con su fraternidad cósmica con todas las criaturas vivientes. Nosotros, los hombres, en estos últimos dos siglos, hemos crecido a expensas de la tierra. ¡Ella ha pagado la cuenta! A menudo la hemos saqueado para aumentar nuestro bienestar, y ni siquiera el bienestar de todos, sino de un grupito. Este es el tiempo de una nueva valentía en el abandono de las fuentes de energía fósil, de acelerar el desarrollo de fuentes a impacto cero o positivo.

Y después debemos aceptar el principio ético universal —aunque no gusta— que los daños deben ser reparados. Este es un principio ético, universal: los daños deben ser reparados. Si hemos crecido abusando del planeta y de la atmósfera, hoy tenemos que aprender a hacer también sacrificios en los estilos de vida aún insostenibles. De lo contrario, serán nuestros hijos y nuestros nietos los que paguen la cuenta, una cuenta que será demasiado alta y demasiado injusta. Escuché a un científico muy importante a nivel mundial, hace seis meses, que dijo: “Ayer nació una nieta mía. Si seguimos así, pobrecilla, dentro de treinta años tendrá que vivir en un mundo inhabitable”. Serán los hijos y los nietos los que paguen la cuenta, una cuenta que será demasiado alta y demasiado injusta. Es necesario un cambio rápido y decidido. Esto lo digo de verdad: ¡cuento con vosotros! ¡Por favor, no nos dejéis tranquilos, dadnos el ejemplo! Y yo os digo la verdad: para vivir en este camino es necesario coraje y a veces es necesario alguna pizca de heroicidad. Escuché, en un encuentro, a un chico, de 25 años, que acababa de salir como ingeniero de alto nivel, y que no encontraba trabajo; al final lo encontró en una industria que no sabía bien qué era; cuando supo qué tenía que hacer —él sin trabajo y en condiciones de trabajar— lo rechazó, porque se fabricaban armas. Estos son los héroes de hoy, estos.

La sostenibilidad, además, es una palabra de varias dimensiones. Además de la medioambiental están también la dimensión social, relacional y espiritual. La social empieza lentamente a ser reconocida: nos estamos dando cuenta de que el grito de los pobres y el grito de la tierra son el mismo grito (cf. Enc. Laudato si’, 49). Por tanto, cuando trabajamos para la transformación ecológica, debemos tener presente los efectos que algunas elecciones ambientales producen sobre la pobreza. No todas las soluciones medioambientales tienen los mismos efectos sobre los pobres, y por tanto deben preferirse las que reducen la miseria y las desigualdades. Mientras tratamos de salvar el planeta, no podemos descuidar al hombre y a la mujer que sufren. La contaminación que mata no es solo la del dióxido de carbono, también la desigualdad contamina mortalmente nuestro planeta. No podemos permitir que las nuevas calamidades ambientales cancelen de la opinión pública las antiguas y siempre actuales calamidades de la injusticia social, también de las injusticias políticas. Pensemos, por ejemplo, en una injusticia política; el pobre pueblo martirizado de los rohinyás que vaga de un lado a otro porque no puede vivir en la propia patria: una injusticia política.

Después está una insostenibilidad de nuestras relaciones: en muchos países las relaciones de las personas se están empobreciendo. Sobre todo en Occidente, las comunidades se vuelven cada vez más frágiles y fragmentadas. La familia, en algunas regiones del mundo, sufre una grave crisis, y con ella la acogida y la custodia de la vida. El consumismo actual trata de llenar el vacío de las relaciones humanas con mercancías cada vez más sofisticadas —¡las soledades son un gran negocio de nuestro tiempo! —, pero así genera una carestía de felicidad. Y esto es algo malo. Pensad en el invierno demográfico, por ejemplo, como está relacionado con todo esto. El invierno demográfico donde todos los países están disminuyendo gradualmente, porque no se tienen hijos, sino que cuenta más tener una relación afectiva con los perros, con los gatos e ir adelante así. Es necesario volver a procrear. Pero también en esta línea del invierno demográfico está la esclavitud de la mujer: una mujer que no puede ser madre porque apenas le empieza a crecer la tripa, la despiden; a las mujeres embarazadas no siempre se les consiente trabajar.

Finalmente hay una insostenibilidad espiritual de nuestro capitalismo. El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, antes de ser un buscador de bienes es un buscador de sentido. Todos nosotros somos buscadores de sentido. Es por esto por lo que el primer capital de toda sociedad es el espiritual, porque es el que nos da las razones para levantarnos cada día e ir al trabajo, y genera esa alegría de vivir necesaria también en la economía. Nuestro mundo está consumiendo rápidamente esta forma esencial de capital acumulada a lo largo de los siglos por las religiones, las tradiciones sapienciales, la piedad popular. Y así, sufren sobre todo los jóvenes por esta falta de sentido: a menudo frente al dolor y las incertidumbres de la vida se encuentran con un alma empobrecida de recursos espirituales para procesar sufrimientos, frustraciones, desilusiones y luchas. Mirad cómo ha subido el porcentaje de suicidios juveniles: y no los publican todos, esconden la cifra. La fragilidad de muchos jóvenes deriva de la carencia de este precioso capital espiritual —yo digo: ¿vosotros tenéis un capital espiritual? Que cada uno se responda dentro—, un capital invisible pero más real que los capitales financieros o tecnológicos.  Hay una urgente necesidad de reconstruir este patrimonio espiritual esencial. La técnica puede hacer mucho; nos enseña el “qué” y el “cómo” hacer: pero no nos dice el “por qué”; y así nuestras acciones se vuelven estériles y no llenan la vida, ni siquiera la vida económica.

Encontrándome en la ciudad de Francisco, no puedo no detenerme sobre la pobreza. Hacer economía inspirándose en él significa comprometerse a poner en el centro a los pobres. A partir de ellos mirar la economía, a partir de ellos mirar al mundo. Sin la estima, el cuidado, el amor por los pobres, por cada persona pobre, por cada persona frágil y vulnerable, desde el concebido en el vientre materno a la persona enferma y con discapacidad, al anciano en dificultad, no hay “Economía de Francisco”. Diría más: una economía de Francisco no puede limitarse a trabajar por y con los pobres. Hasta cuando nuestro sistema produzca descartes y nosotros trabajemos según este sistema, seremos cómplices de una economía que mata. Preguntémonos entonces: ¿estamos haciendo lo suficiente por cambiar esta economía, o nos conformamos con pintar una pared cambiando color, sin cambiar la estructura de la casa? No se trata de dar pinceladas de pintura, no: es necesario cambiar la estructura. Quizá la respuesta no es cuánto podemos hacer, sino cómo logramos abrir nuevos caminos para que los mismos pobres puedan convertirse en los protagonistas del cambio. En este sentido hay experiencias muy grandes, muy desarrolladas en India y en Filipinas. 

San Francisco amó no solo a los pobres, amó también la pobreza. Esa forma de vivir austera, digamos así. Francisco iba donde los leprosos no solo para ayudarlos, iba porque quería hacerse pobre como ellos. Siguiendo a Jesucristo, se despojó de todo para ser pobre con los pobres. Pues bien, la primera economía de mercado nació en el siglo XIII en Europa en contacto cotidiano con los frailes franciscanos, que eran amigos de esos primeros comerciantes. Esa economía creaba riqueza, ciertamente, pero no despreciaba la pobreza. Crear riqueza sin despreciar la pobreza. Nuestro capitalismo, sin embargo, quiere ayudar a los pobres, pero no les estima, no entiende la bienaventuranza paradójica: “bienaventurados los pobres” (cf. Lc  6,20). Nosotros no debemos amar la miseria, es más debemos combatirla, sobre todo creando trabajo, trabajo digno. Pero el Evangelio nos dice que sin estimar a los pobres no se puede combatir ninguna miseria. Y es, sin embargo, desde aquí de donde debemos empezar, también vosotros empresarios y economistas: habitando estas paradojas evangélicas de Francisco. Cuando yo hablo con la gente o confieso, yo pregunto siempre: “¿Usted da limosna a los pobres?” — “¡Sí, sí, sí!” — “Y cuando usted da la limosna al pobre, ¿le mira a los ojos? — “Eh, no lo sé…” — “Y cuando tú das la limosna, ¿tú tiras la moneda o tocas la mano del pobre?”. No miran a los ojos y no tocan; y esto es alejarse del espíritu de la pobreza, alejarse de la verdadera realidad de los pobres, alejarse de la humanidad que debe tener toda relación humana. Alguno me dirá: “Papa, es tarde, ¿cuándo terminas?”: termino ahora. 

Y a la luz de esta reflexión, quisiera dejaros tres indicaciones de camino para ir adelante.

La primera: mirar al mundo con los ojos de los más pobres. El movimiento franciscano ha sabido inventar en la Edad Media las primeras teorías económicas e incluso los primeros bancos solidarios (los Montes de Piedad), porque miraba al mundo con los ojos de los más pobres. También vosotros mejoraréis la economía si miráis las cosas desde la perspectiva de las víctimas y de los descartados. Pero para tener los ojos de los pobres y de las víctimas es necesario conocerlos, es necesario ser sus amigos. Y, creedme, si os hacéis amigos de los pobres, si compartís su vida, compartiréis también algo del Reino de Dios, porque Jesús dijo que de ellos es el Reino de los cielos, y por eso son bienaventurados (cf. Lc  6,20). Y lo repito: que vuestras decisiones cotidianas no produzcan descartes.

La segunda: vosotros sois sobre todo estudiantes, estudiosos y empresarios, pero no os olvidéis del trabajo, no os olvidéis de los trabajadores. El trabajo de las manos. El trabajo ya es el desafío de nuestro tiempo, y será aún más el desafío de mañana. Sin trabajo digno y bien remunerado los jóvenes no se convierten verdaderamente en adultos, las desigualdades aumentan. A veces se puede sobrevivir sin trabajo, pero no se vive bien. Por eso, mientras creáis bienes y servicios, no os olvidéis de crear trabajo, buen trabajo y trabajo para todos.

La tercera indicación es: encarnación.  En los momentos cruciales de la historia, quien ha sabido dejar una buena huella lo ha hecho porque ha traducido los ideales, los deseos, los valores en obras concretas. Es decir, los ha encarnado. Además de escribir y hacer congresos, estos hombres y mujeres han dado vida a escuelas y universidades, a bancos, a sindicatos, a cooperativas, a instituciones. El mundo de la economía lo cambiaréis si junto al corazón y a la cabeza usáis también las manos. Los tres lenguajes. Se piensa: la cabeza, el lenguaje del pensamiento, pero no solo, unido al lenguaje del sentimiento, del corazón. Y no solo: unido al lenguaje de las manos. Y tú debes hacer lo que sientes y piensas, sentir lo que haces y pensar lo que sientes y haces. Esta es la unión de los tres lenguajes. Las ideas son necesarias, nos atraen sobre todo cuando somos jóvenes, pero pueden transformarse en trampas si no se convierten en “carne”, es decir concreción, compromiso cotidiano: los tres lenguajes. Las ideas solas se enferman y nosotros terminaremos en órbita, todos, si son solo ideas. Las ideas son necesarias, pero se tienen que convertir en “carne”. La Iglesia siempre ha rechazado la tentación gnóstica —gnosis, solo la idea—, que piensa cambiar el mundo solo con un conocimiento diferente, sin la fatiga de la carne. Las obras son menos “luminosas” que las grandes ideas, porque son concretas, particulares, limitadas, con luz y sombra juntas, pero fecundan día tras día la tierra: la realidad es superior a la idea (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 233). Queridos jóvenes, la realidad siempre es superior a la idea: estad atentos a esto.

Queridos hermanos y hermanas, os doy las gracias por vuestro compromiso: gracias. Seguid adelante, con la inspiración y la intercesión de san Francisco. Y yo —si estáis de acuerdo— quisiera concluir con una oración. Yo la leo y vosotros con el corazón la seguís.

Padre, Te pedimos perdón por haber herido gravemente la tierra, por no haber respetado las culturas indígenas, por no haber estimado y amado a los más pobres, por haber creado riqueza sin comunión. Dios viviente, que con tu Espíritu has inspirado el corazón, los brazos y la mente de estos jóvenes y les ha hecho partir hacia una tierra prometida, mira con benevolencia su generosidad, su amor, sus ganas de gastar la vida por un ideal grande. Bendíceles, Padre, en sus empresas, en sus estudios, en sus sueños; acompáñales en las dificultades y en los sufrimientos, ayúdales a transformarlos en virtud y en sabiduría. Apoya sus deseos de bien y de vida, apóyales en sus decepciones frente a los malos ejemplos, haz que no se desanimen y sigan en el camino. Tú, cuyo Hijo unigénito se hizo carpintero, dónales la alegría de transformar el mundo con el amor, con el ingenio y con las manos. Amén.

Y muchas gracias.

Papa Francisco


Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada Concepción

Celebrando 70 años de la bondad y presencia de Dios

en Papúa Nueva Guinea

71016825 1134571760071153 1480733234206605312 nEl 16 de septiembre de 2019, un día especial para recordar con gratitud y alegre alabanza la bondad de Dios reflejada en la vida de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada Concepción y su presencia en Papúa Nueva Guinea durante los últimos 70 años desde la llegada de nuestras primeras cuatro hermanas en 1949. Fue un tiempo para celebrar, un tiempo para regocijarse, un tiempo para recordar con gratitud, ¡un tiempo para alabar al Señor! Fue un tiempo para mirar hacia atrás con corazones agradecidos y decir: "Por todo lo que ha sido GRACIAS, Señor".

Al mismo tiempo, Papua Nueva Guinea como nación celebró el 44º aniversario de su independencia el 16 de septiembre de 1975. El Aitape estaba lleno de colores, especialmente los colores de la bandera de Papua Nueva Guinea en rojo, amarillo, blanco y negro.

La celebración comenzó a las 8:30am en el frente de las oficinas de la Diócesis de Aitape. El discurso lo pronunció Baltazar Maketu, uno de esos niños de Sissano que fue enseñado por nuestras primeras hermanas que llegaron hace 70 años. El dio un mensaje desafiante diciendo que celebramos el aniversario de la Independencia cada año, pero como estamos contribuyendo al crecimiento y cambio de este país para que todos sientan que sus necesidades básicas están cubiertas. Si nuestra gente está sufriendo y no se les atiende sus necesidades, entonces la celebración no significa nada. Después del breve discurso y la oración, nuestras hermanas dirigieron el canto del Himno Nacional de Papua Nueva Guinea y siguieron las promesas del país presentadas por todos. Luego todos se dirigieron al lugar donde se había organizado la misa con un grupo de baile que tomó la delantera y fue seguido por los ministros, sacerdotes y los dos obispos, el obispo Francis Meli, el obispo de la diócesis de Vanimo y celebrante principal y el obispo Otto Separi, el obispo de la diócesis de Aitape. 

La misa se celebró al aire libre con la tribuna construida en la que se colocó el altar para la misa. El lugar estaba bellamente decorado. La gente también construyó refugios en forma de U para que las personas que asistieron a la celebración estuvieran cubiertas del calor del sol. La liturgia fue hermosa con el grupo coral dirigido por nuestras hermanas y los jóvenes y madres de las parroquias de Aitape.

Las diferentes sub-parroquias participaron en las procesiones de las diferentes partes de la misa. San Joaquín encabezó la procesión de entrada. La gente de la parroquia del Espíritu Santo en Wewak hizo la procesión del ofertorio y tomó el ofertorio y la Sub-Parroquia de San Francisco hizo la danza de recesión. Después de la homilía, todas las hermanas de las FMIC fueron invitadas al frente y renovaron sus votos para vivir plenamente nuestra vida de FMIC.

Toda la Misa estuvo llena de espíritu y la presencia del Señor se sintió mucho en la celebración. Hubo un sentido de familia y un espíritu de comunión entre nosotras y con nuestras hermanas que sirvieron en Papúa Nueva Guinea y que han pasado a estar con el Señor.69973767 1134571923404470 1378270230945464320 n

Después de la misa se distribuyó la comida en diferentes lugares y todos comieron. Había tanta comida, ¡más que suficiente para alimentar a un gran rebaño! Parte de la comida se compartió con la gente del hospital y con la gente de algunos de los asentamientos.

Después de la comida hubo música tocada por los jóvenes, así como la banda de Bambú de Madang que atrajo a mucha gente. Entre la música había diferentes oradores de nuestras hermanas y de otros que hablaron. También hubo algunas mujeres que vinieron y recibieron ayuda de nuestras hermanas después de sus experiencias violentas y sintieron que nuestras hermanas han hecho mucho por ellas para liberarlas de los dolores que estaban experimentando. Lo que compartieron tocó muchos corazones. Algunas de estas mujeres eran de otras denominaciones, pero se sintieron en casa con las hermanas y recibieron la ayuda, el cuidado y el amor que necesitaban. Compartieron sus historias con corazones agradecidos.

Después de los discursos hubo diferentes artículos de los diferentes grupos de niños, jóvenes y hombres y mujeres mayores para entretenerse. Fue con un espíritu de gran alegría ser parte de todos ellos. La gente fue espontánea y así es PNG. Algunos temas no se prepararon de antemano, pero con el espíritu de la alegría que se presentaron. Entre los entretenimientos, se tocó música y muchas de las mujeres y nuestras hermanas fueron y bailaron con todos los estilos. Hubo risas y alegría y las mujeres no quisieron parar. Todo esto continuó hasta las 6:00pm cuando nos detuvimos.

Al día siguiente todos nuestros voluntarios y compañeros de misión regresaron y limpiaron todo el lugar y volvieron a la normalidad. No creerías que hubo una celebración el día anterior.

Fue una alegría recordar en gratitud por nuestros 70 años de la bondad y la presencia de Dios al traer la Palabra, que es Jesús a esta parte del mundo. Esto fue compartido durante los 70 años y con el espíritu de San Francisco, Santa Clara e Isabel Hayes nuestra Fundadora. A medida que avanzamos hacia el futuro podemos decir: "Por todo lo que será SÍ, SEÑOR".                                                                                                

Rosella 

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85380d97 c2d9 491a ba88 cd3fad024578El miércoles 27 de noviembre de 2019, Solidaridad con el Sur de Sudán celebró su Reunión General Anual en Roma, en la sede de los Hermanos Cristianos. Participaron en la reunión la hermana Pauline Robinson y la hermana Danielle Julien, Vicepresidenta saliente de Solidaridad.

La Solidaridad con Sudán del Sur es un milagro: a pesar de un contexto extremadamente difícil de violentos disturbios políticos, nuestros programas continúan y tienen un impacto duradero a nivel individual de los participantes (profesores, enfermeras, comadronas, agricultores, agentes de pastoral) y de las comunidades donde están nuestros Institutos y donde nuestros graduados vuelven a trabajar.

La Reunión General Anual incluyó conversaciones sobre cómo fortalecer las relaciones de Solidaridad, especialmente con las Congregaciones que forman parte de ella, y cómo avanzar hacia una transición exitosa.

La solidaridad con el Sur de Sudán necesita que los religiosos y religiosas continúen preparando en el Sur de Sudán la transición de nuestras instituciones y programas a la Iglesia local. También estamos reclutando activamente a un religioso para que asuma el cargo de Promotor de la Misión, con sede en Roma. Visita la página web de Solidaridad para más información.

Danielle

 

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About Solidarity South Sudan

IMG 1107This initiative was inspired by the 2004 Rome Congress on Consecrated Life, Passion for Christ Passion for Humanity. Since 2008, five inter congregational religious communities  welcoming lay volunteers have been established in South Sudan to carry out its mission.

Pope Francis recently called on religious to “Wake up the World”. Perhaps it would be more true to say that the poor who suffer from injustice are “waking up our world”. We are 31 clergy, religious and lay persons from 18 countries and 19 congregations. Our task is to accompany and be in solidarity with the people of South Sudan in this time of desperate need. Solidarity with South Sudan, as an organization, and its generous donor partners and supporters from all over the world enables us to do so!

Mission Statement
 
Solidarity with South Sudan aims to create self-sustainable educational, health and pastoral institutions and programs that will help to empower South Sudanese people to build a just and peaceful society. Solidarity is a collaborative commitment of religious institutes of men and women, members of the Unions of Superiors General and the Church in South Sudan working in partnership with the Sudan Catholic Bishop‘s Conference.
 

Vision and Values
Through Solidarity with South Sudan’s focus on teacher training, nursing and midwife training and pastoral services, the organization has as its fundamental vision three very inter-related qualities:

1) the offering of educational and capacity building opportunities for South Sudanese

2) a unique collaboration and commitment of religious congregations and highly trained people from diverse cultures working together in community

3) the creation of a strategy built upon collaboration and experience in-country, and in Solidarity’s headquarters in Rome, to gradually hand-over the programs to South Sudanese Church and Religious Institutions present in the country.
Solidarity with South Sudan–from its Board members, office staff and the personnel working in the country, is built upon a foundation of fundamental and practiced values:

  • recognition of the dignity of each person,
  • acknowledgment of vulnerability and powerlessness: placing ourselves at the service of the people of South Sudan.
  • appreciation and respect for local cultures
  • mutuality and understanding
  • proclamation of the Paschal Mystery of Jesus Christ through our community life together, our life witness and committed action.
  • solidarity and accompaniment.
  • Peace-building, hope and reconciliation

 

Nuevo equipo de liderazgo general 2021-2026

La pandemia de COVID-19 paralizó el mundo.
Los planes y reuniones cuidadosamente pensados ya no eran posibles. El zoom y otros medios de redes sociales se convirtieron en la principal fuente de comunicación. Por lo tanto, el Capítulo General de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada Concepción, originalmente programado para tener lugar en Asís en julio de 2021 tomó un aspecto completamente nuevo. Durante un período de meses, nuestros equipos de liderazgo se reunieron vía Zoom para compartir y procesar el impacto de la pandemia en todo nuestro Instituto. Estas reuniones nos llevaron primero a posponer las elecciones del Capítulo General y finalmente a llevar a cabo los asuntos del Capítulo General a través de Zoom.
El 23 de noviembre de 2021 se contaron y registraron nuestros votos por correo.

Los miembros de nuestro nuevo equipo de liderazgo general 2021-2026 son, de izquierda a derecha
Hna. Lorna Kawa, Hna. Rosella Lasi, Hna. Pauline Robinson (Ministra General) y Hna. Marie Puleo.

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